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Pontificia, Real e Ilustre Cofradía de Nuestro Padre Jesús en el Doloroso Paso del Prendimiento y Esperanza de la Salvación de la Almas |
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Probablemente las procesiones de Semana Santa son una de las costumbres que más y mejor identifican a Cartagena. Los cartageneros se aglutinan en diversas cofradías, desde el siglo XVII, para recordar la Pasión y Muerte de Jesús. Además de los penitentes y nazarenos que acompañan las imágenes, se unen desde muy antiguo unos hombres que pretenden simbolizar a los soldados romanos y judíos. Su origen es incierto, (y bien podía estar anclado en tradiciones profundas propias de muchas localidades de la Europa meridional) unos y otros eran reconocidos como responsables de la muerte de Cristo: los primeros como sus ejecutores y los segundos como instigadores y planificadores, por lo que contaban con el rechazo de los espectadores, que les insultaban durante el desfile. Salir así uniformados era en origen un acto de humillación personal.
Un observador de las procesiones de finales del siglo XVIII destacaba la popularidad que habían alcanzado: “A este paso sigue la famosa Compañía de Armados que alborota a Cartagena...”. La figura de Pilatos , como jefe de los “Armados”, se introduce en la Cofradía del Prendimiento para la procesión del Miércoles Santo del año 1755, empleo que desempeñó durante 30 años. La plena integración de la Compañía en la estructura de la procesión llega a tal punto que la cofradía de algún modo regula su participación mediante el cobro de cuotas. Igual ocurre con los puestos vacantes, que eran otorgados por la cofradía.
El afán por la ostentación personal hizo que el número de sus jefes se multiplicase gradualmente. De un solo capitán llegó a contar con un teniente, un subteniente y un ayudante. La puesta en escena de Pilatos, iba acompañada por un rimbombante casco- pronto rebautizado de “ratonera” o “jaula”-, un luengo manto de cola y una “porra” usada por los tambores mayores de los regimientos del Ejército, sustituida en el siglo XIX por un bastón de puño de plata.
El tercio se mantuvo sin remodelaciones perceptibles hasta la década de 1880.Es entonces cuando toman cuerpo dos tipos de reformas. Unas hacen referencia a la supresión del lábaro de Constantino, en medio del cual aparecía el monograma de Cristo formado por las letras griegas X.P., para ser reemplazado en 1883 por el águila y las conocidas iniciales S.P.Q.R..
Los otros cambios tienen por objeto resaltar los contenidos suntuarios y se reflejan en las continuas mejoras de los modelos.
El análisis de las estructuras de las Cofradías de penitencia en Cartagena durante el siglo XX resulta un tanto arduo y complejo debido a la intencionada falta de transparencia de su funcionamiento interno. Representan un sistema basado en el antagonismo, suavizado más o menos en función de los deseos e iniciativas personales del hermano mayor de turno. La estructura de las Cofradías es en teoría de carácter abierto, los inscritos podrán ser hermanos de patente (con voz y voto en las juntas o cabildos generales y facultados para cargos directivos) y hermanos protectores.
La pertenencia a las Cofradías cartageneras de Semana Santa tiene carácter voluntario. Hoy, por razones sociales propias del estado democrático, determinados estatutos recogen que “deberán ser en todo caso admitidos, cualquiera que fuera su edad o circunstancias mientras pertenezcan a Nuestra Santa Madre Iglesia”. La adscripción automática de hijos de cofrades- por línea paterna - nada más producirse el nacimiento ha originado un carácter hereditario a la estructura del poder dentro de las asociaciones. El carácter linajista ha perdurado durante bastante tiempo, es de destacar la existencia en las filas californias de apellidos que figuraban en documentos de la Hermandad en años remotos. Hasta mediados de siglo, alternarán con las jerarquías militares individuos de la burguesía mercantil y financiera en el desempeño de la presidencia de la Hermandad. Serán estos últimos quienes gracias a una fuerte posición económica, relancen las hermandades en momentos de penuria.
La Cofradía California deja de celebrar su procesión del Miércoles Santo durante los años 1904 y 1905, absentismo debido a la reforma y renovación de la indumentaria de sus tercios más populares. El estreno de un nuevo tercio de Soldados Romanos estará constituido por 70 trajes, que supuso un gasto de 16.000 pesetas.
La cofradía acierta a costa de sacrificar dos años consecutivos sus desfiles, a sanear su economía y lograr el suficiente impulso. O se renovaba “para dar visualidad mayor y más efecto artístico a esas fiestas, o bien retiradas están de la vía pública, no temporalmente, sino en definitiva, para siempre”.
El 25 de julio de 1936, se
produce el saqueo e incendio de los templos que custodiaban parte del
patrimonio artístico de las Cofradías y del almacén de los californios,
adyacente a la iglesia de Santa María de Gracia. Los encarnados perdieron la
casi totalidad de su imaginería y el tercio de los Soldados Romanos
desapareció. En su época dorada (1932-1946), el tercio de Soldados Romanos era vestido por cofrades de ascendencia de la Cofradía. La celebración del Lavatorio de Pilatos tenia lugar la tarde del Miércoles Santo desde el balcón principal de la casa donde se ubicaba la Administración de Correos –en la plaza de San Francisco o de Valarino Togores ,-- hasta 1935 en que sería derribado.
En el año 1940 se prescinde del tercio de “judíos”.
Los primeros obstáculos en el proceso restaurador provendrán de un arruinado estado económico de las Hermandades y de una carencia de materiales indispensables para las reparaciones y reconstrucciones. No faltarán las partidas procedentes de Barcelona de rasos de diferentes colores y de terciopelo, con los que en 1942 se confeccionó el nuevo tercio de “judíos”. El diseño de los trajes de los “judíos” californios irá sufriendo ciertas transformaciones del primitivo, para el que sirvió de modelo los trajes de la película “Scipión el Africano”.
En 1944 tiene lugar el estreno del nuevo tercio de soldados romanos.( vestido por obreros jóvenes, en un número de 60, pertenecientes al Consejo Ordenador de Construcciones Navales Militares, costumbre que se establece tras la guerra civil). En la Procesión del Domingo de Ramos, se agrega el tercio de soldados romanos, heraldos y un carro triga que abre marcha tirado por tres hermosos ejemplares de caballos. Las tradicionales “llamadas” de los judíos incluirán las visitas a las autoridades y centros benéficos y las típicas “dianas” ante los domicilios de los comisarios.
En 1945, ampliación y adorno de las capas y mallas del tercio de “judíos “.
En 1953 tiene lugar el traslado definitivo al balcón principal del Palacio Consistorial del Lavatorio de Pilatos.
En 1962, cascos nuevos para los soldados romanos. Como ocurriera con los granaderos, los soldados romanos también atravesarán una crisis de falta de apego por parte de los hermanos de las Cofradías. No tardará mucho en componer el tercio individuos procedentes de estratos bajos, algunos extraídos de entre el subproletariado urbano. Lo que nos lleva a la conclusión de la pérdida del carácter de clase de tercios y agrupaciones como los apuntados, al mismo tiempo que se deja entrever la presencia de un método para seleccionar a los individuos idóneos para integrar los cortejos. Los cofrades pertenecientes a las clases acomodadas ocuparan los tercios ricos y sobrios de capirotes.
En 1998, tiene lugar un hecho muy importante para el futuro de los Armados del Prendimiento y es la aparición del Tercio Infantil. Con fecha 4 de Febrero se concede un préstamo a la Agrupación de 1.500.000 ptas. equivalente a 9.015,18€ actuales, por parte de la Caja de Ahorros de Murcia, siendo prestatarios solidarios los entusiastas californios que a continuación se citan: D. Francisco Javier Saura García, D. Félix González Navarro, D. Juan Torres Navarro y D. Matías López Meseguer. Este dinero es el inicio de una serie de trabajos tales como la adquisición de tejidos, cueros, armamento,.....ensayos con los niños; todo ello realizado con un cariño exquisito y que da lugar en la Semana Santa de 1998 a la salida en la “Procesión de la Burrica” de los Soldados Romanos Infantiles, todo ello en un ambiente de gran emoción.
En años sucesivos se van renovando y gracias a la dedicación de su Junta Directiva, se realizan nuevos trajes y armamento, dotando a los participantes armados de nuevos lábaros, para aumentar la vistosidad del desfile. No se olvida al Tercio Titular, que en la Semana Santa de este año luce en sus corazas nuevos aires, merced al dorado de las mismas, las faldetas se modifican (eso sí respetando el diseño original), y se mejora el S.P.Q.R. |